PRINCIPIO DE REALIDAD: LA SALUD FRENTE A SU LÍMITE

El punto de partida es sencillo, aunque incómodo: el derecho no puede exigirle a la salud lo que la economía no puede darle a la medicina. Esta afirmación, lejos de implicar una negación del valor del derecho a la salud, pretende ubicarlo dentro de su verdadera condición de posibilidad. No se trata de disminuir derechos, sino de evitar que se los convierta en fórmulas retóricas, proclamaciones solemnes o promesas imposibles de cumplir.